Varios cubanos dejaron su valiosa huella educacional o de otra índole fuera de la Patria:
En el Caribe: Ana Betancourt Agramonte, Carlos de la Torre
En Centroamérica: José Julián Martí Pérez, Antonio Maceo Grajales, José Joaquín Palma, José María Izaguirre, Manuel del Socorro Rodríguez...
En Europa: Jorge Lefebre, Esteban Valderrama Peña
En Sudamérica: José Julián Martí Pérez, Manuel del Socorro Rodríguez
En USA: José Julián Martí Pérez, Tomás Estrada Palma
Bayameses: Tomás Estrada Palma, José Joaquín Palma, José María Izaguirre, Manuel del Socorro Rodríguez...
Camagüeyanos: Ana Betancourt Agramonte, Emilio Agramonte
Habaneros: José Julián Martí Pérez
Matanceros: Carlos de la Torre, Esteban Valderrama Peña
Santiagueros: Antonio Maceo Grajales, Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo")
Ana Betancourt Agramonte
Independentista y luchadora por la emancipación de la mujer.
Maestra y directora de escuela en Kingston, Jamaica.
Nació en Camagüey el 14 de enero de 1833.
Antonio Maceo Grajales
El 13 de mayo de 1891, en San José, Costa Rica, llegó a un compromiso con la presidencia de esa República para la fundación de una colonia con emigrados cubanos, en cuyo poblado (se le llamó La Mansión) se crearía una escuela primaria de ambos sexos.
También se enseñaría el cultivo del tabaco y otros a las familias costarricenses que quisieran.
Nació en Santiago de Cuba el 14 de junio de 1845.
Carlos de la Torre
Escritor, naturalista y profesor.
Doctor Honoris Causa de la Universidad de Harvard.
Fue profesor en Puerto Rico.
Nació en Matanzas el 15 de mayo de 1858.
Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo")
Ejerció brillantemente el magisterio y el periodismo en Costa Rica, Guatemala y Nicaragua.
Nació en Santiago de Cuba el 11 de febrero de 1862.
Emilio Agramonte
Pianista y profesor de canto.
En 1893 fundó la Escuela Opera y Oratoria en Nueva York.
Nació en Camagüey el 28 de noviembre de 1844.
Esteban Valderrama Peña
Retratista, doctor en Pedagogía y Filosofía y Letras.
Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Alejandro.
Pintó a Martí, Roosvelt, Capablanca...
Fue Miembro Permanente de la UNESCO.
Miembro Correspondiente del Ateneo de Ciencias y Artes de México.
Miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
Nació en Matanzas el 16 de marzo de 1892.
Joaquín Albarrán Domínguez
Fue profesor de medicina en París.
Jorge Lefebre
Bailarín, coreógrafo, profesor y director artístico de ballet en Bélgica.
José Julián Martí Pérez
Político, periodista, escritor, poeta y maestro.
Apóstol y Héroe Nacional de Cuba.
Fundador y Delegado del Partido Revolucionario Cubano.
Enseñó en Guatemala (Escuela Normal para Maestros), Venezuela y Nueva York.
Nació en La Habana, el 28 de enero de 1853.
José Joaquín Palma
Poeta, patriota, educador.
Sobresalió como educador en Honduras y Guatemala, donde fue catedrático.
Es el autor del Himno Nacional de Guatemala.
Nació en Bayamo, Oriente (hoy Granma) el 11 de septiembre de 1844.
José María Izaguirre
Maestro, político, escritor y director de escuelas.
Fundó y dirigió la Escuela Normal de Guatemala y la de Nicaragua.
Dirigió los institutos nacionales de Granada y Managua.
Elaboró textos para la enseñanza primaria.
Nació en Bayamo (antes Oriente, hoy Granma) el 25 de abril de 1828.
Manuel del Socorro Rodríguez
Erudito, artesano, maestro, escritor, orador y periodista.
Fundador del periodismo en Colombia, donde fue un eminente pedagogo.
Nació en Bayamo (actual provincia de Granma) el 5 de abril de 1758.
Tomás Estrada Palma
Delegado del Partido Revolucionario Cubano, tras la muerte de José Martí.
Primer Presidente de la República.
En el exilio enseñó en el colegio privado de Central Valley, E. U. A.
Nació en Bayamo (antes Oriente y hoy capital de la actual provincia cubana de Granma) el 9 de junio de 1835.
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domingo, 10 de julio de 2011
viernes, 20 de agosto de 2010
Educadores cubanos destacados
La lista de personalidades que han descollado en la esfera educacional puede ser extensa, por cuanto cada maestro pone su granito de arena en la formación de sus discípulos.
Algunos trascendieron como fundadores de colegios, otros como directores, varios por su obra pedagógica, unos cuantos porque fueron los maestros de mayor influencia en otras personalidades de relieve, hay quienes descollaron en otras áreas y también ejercieron como maestros o profesores en alguna etapa de su vida o paralelamente, unos sobresalieron a nivel local, nacional o internacional... Pueden ser disímiles las aristas a considerar al tratar de exponer los educadores que se han destacado.
En este espacio iremos mencionando, adicionando y resaltando a cada vez más de estos seres que nuestro pueblo no desea queden en el olvido, sino rendirles eterno tributo.
Algunos de los más destacados:
Dr. Enrique José Varona y Pera
Padre Félix Varela y Morales
Presbítero José Agustín Caballero y Rodríguez
José de la Luz y Caballero
José Julián Martí y Pérez
Juan Bautista Sagarra Blez
Rafael María Mendive y Daumy
Profesores de Mérito:
Adolfina Cossío Esturo
Argeliers León Pérez
Camila Henríquez Ureña
Dr. Carlos Manuel Valdés Gárciga
Dr. Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Dra. Dulce María Escalona Almeida
Enrique Moret Astruells
Isac Nicola Romero
Ismael Clark Mascaró
José Luciano Franco Ferrán
Dra. Juana Lidia Orille Azcuy
Dr. Juan Marinello Vidaurreta
Raúl Roa García
Roberto Soto del Rey
Sergio García Marruz
Otros profesores universitarios:
Antonio de Gordon y Acosta
Arístides Agramonte Simoni
Arturo Curbelo Hernández
Cirilo A. Yarini y Ponce de León
Dr. Domingo Fernández Cubas
Domingo Rosain Castillo
Emilio Martínez Martínez
Dr. Enrique José Varona y Pera
Dr. Enrique Núñez y Palomino
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Esteban Salas Montes de Oca
Felipe Martínez Arango
Padre Félix Varela y Morales
Francisco González del Alamo y Martínez de Figueroa
Francisco Piñeyro
Francisco Prats Puig
Gabriel Casuso Roque
Dr. Héctor Ferrán Toirac
Herminio Almendros Ibáñez
Joaquín Albarrán Domínguez
José Manuel Mestre
Jorge Federico Horstman Cantos
José A. Malberty Delgado
José Antonio Saco y López - Cisneros
José Antonio Valdés Anciano
José Manuel Martínez Caña
Juan de Mata Tejada y de Tapia
Joaquín F. de Allende y Monjioti
Padre dominico Juan Justo Vélez
Luis María Cowley y Valdés - Machado
Manuel Francisco Gran Gilledo
Manuel Valdés Rodríguez
Miguel Melero Rodríguez
Rafael Cowley Otero
Rafael Cowley y Valdés Machado
Ramón de Armas
Ramón de la Sagra
Dr. Ramón Zambrana Valdés
Roberto Guerra Valdés
Roberto Soto del Rey
Salvador García Agüero
Sarah Esperanza Ysalgué Ysalgué
Tomás V. Coronado Interián
Varán Von Smith
Vicente Antonio de Castro Bermúdez
Fundadores:
(de escuelas, cátedras...)
Ana Josefa Fernández y Velasco
Dr. Angel Arturo Aballí Arellana
Antonio Luis Moreno y Cabrera
Antonio Maceo Grajales
Antonio Medina y Céspedes
Antonio Serret Danger
Carlos de la Torre y Huerta
Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Cirilo A. Yarini y Ponce de León
Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo")
"Obispo santo" Diego Evelino de Compostela
Dr. Domingo Rosain
Dulce María Serret Danger
Fraile dominico Diego de Carvajal
Eduardo Abela
Emilio Agramonte
Emilio Blanchet
Emilio Martínez Martínez
Enrique José Varona y Pera
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Eusebio Guiteras y Font
Felipe Poey y Aloy
Félix Tejada Revilla
Fernando González del Valle y Canizo
Francisco Aguado y Rico
Francisco Alonso Fernández
Capitán Francisco de Paradas
Dr. Francisco Etchegoyen Montané
Francisco González del Alamo y Martínez de Figueroa
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Francisco Piñeyro
Gerardo Rojas Valdés
Presbítero Gregorio Díaz Angel
Héctor Fabra Arias
Húber de Blanck
Ignacio Agramonte y Loinaz
Joaquín Bernardo de Campuzano
Jorge Arche Silva
José de la Luz y Caballero
José Francisco Wegener González
José Miguel Macías
José Ramón Villalón y Ascencio
Juan Bautista Sagarra Blez
Juan Bautista Vermay de Beaunne
Juan Bruno Zayas Jiménez
Obispo fray Juan de las Cabezas Altamirano
Obispo Juan de Wite (Ubite, Witte o White)
Juan Ignacio Rendón
Juan Justo Vélez de Elórriaga
Julio Antonio Mella Mac Partland
Laureano (Lauro) Fuentes Matons
Leopoldo Romañach y Guillén
Luis Alejandro Baralt Peoli
Luis Fontayne Culemburg
Luis María Buch Rodríguez
Manuel de Jesús Ruiz Rojas
Presbítero Manuel Gómez Marañón
Manuel Valdés Rodríguez
María Teresa Freyre de Andrade
Mario Rodríguez Alemán
Miss Mary O'Donell
Max Figueroa Araújo
Nicolasa Pedraza y Bonachea
Nicolás Calvo y O'Farril
Rafael María Mendive y Daumy
Rafael Morales y González (Moralitos)
Ramiro Guerra Sánchez
Presbítero Ramón Otero
Ramón Rosáenz y Díaz
Roberto Soto del Rey
Rosa María Angulo Díaz-Canell
Rosa Pastora Leclerc Gutiérrez
Teodoro Baurigaud
Fray Tomás de Linares
Capitán W. S. Scott
Directores, Rectores, Decanos...
Agustín Gómez de Ochagavira
Alexis Everett Frye
Ana Betancourt Agramonte
Antonio Bachiller y Morales
Antonio Guiteras y Font
Antonio Rodríguez Morey
Antonio Sánchez Araujo
Antonio Zambrana
Comandante Armando G. Menocal y Menocal
Arturo Montori y Céspedes
Benito Tolín
Dr. Carlos de la Torre y Huerta
Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Celestina Quintero Aguila
Claudio Fulgencio Dumás y Franco
Dr. Clemente Inclán y Costa
Dulce María Escalona Almeida
Dulce María Serret Danger
Enrique García Cabrera
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Esteban Valderrama Peña
Eusebio Guiteras y Font
Felipe Martínez Arango
Felipe Poey y Aloy
Félix Tejada Revilla
Fernando Portuondo del Prado
Francisco Camilo Cuyás
Francisco Cisneros Guerrero
Francisco de Arango y Parreño
Francisco Domínguez Roldán
Dr. Francisco Etchegoyen Montané
Francisco Ibarra Martínez
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Francisco Masó Vázquez
Gabriel Casuso Roque
Dr. Gerardo Fernández Abréu
Guillermo Colson
Jorge Arche Silva
José Antonio Echeverría Ferrugola
José Antonio Portuondo
José Antonio Presno Bastiony
José Antonio Saco y López-Cisneros
José Ardéval
José Cadenas y Aguilera
José de la Luz y Caballero
José del Monte y Garay
José Joaquín Tejada Revilla
José Manuel Mestre
José Miguel Macías
José Silverio Jorrín Bramocio de Hano
Fray Juan Bautista del Rosario Sotolongo
Juan Bautista Vermay de Beaunne
Fray Juan Chacón
Juan Emilio Hernández Giro
Juan Ignacio Rendón
Dr. Juan Marinello Vidaurreta
Dr. Juan Perpiñán
Julio Antonio Mella Mac Parland
Leocadia Araújo Pérez (Cayita)
Leopoldo Romañach y Guillén
Luis Mendoza y Sandrino
Manuel A. Aguiar
Manuel Angulo Vich
Manuel García Falcón
Presbítero Manuel Gómez Marañón
Manuel Sanguily y Sarrite
Manuel Valdés Rodríguez
Manuel V. Bango León
Manuel Vega López
María Teresa Freyre de Andrade
Mario Díaz
Mario Emilio Dihigo Llanos
Mario Rodríguez Alemán
Teniente Matthew E. Hanna
Max Figueroa Araújo
Mercedes Pérez
Miguel Angel Cano Domínguez
Miguel Melero Rodríguez
Pedro Marino Ruiz Rojas ("el Gran Marino")
Rafael María Mendive y Daumy
Rafael Sixto Casado
Ramiro Guerra Sánchez
Ramón Rosáenz y Díaz
Raúl Ferrer
Rosa Pastora Leclerc Gutiérrez
Salvador García Agüero
Tomás Agustín Cervantes
Tomás Oñate
Doctores Honoris Causa:
Alejo Carpentier
Argeliers León Pérez
Blas Roca Calderío
Dr. Carlos de la Torre y Huerta
Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna
Don Fernando Ortiz
Dr. Fidel Castro Ruz
Marcelo Pogolotti George
Mariano Rodríguez Alvarez
Nicolás Guillén
Ramiro Guerra Sánchez
Raúl Martínez González
Cubanos cuyo mayor mérito estuvo en la valiosa huella educacional dejada en algún otro país:
Ana Betancourt Agramonte
Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo").
Joaquín Albarrán Domínguez
José Joaquín Palma
José María Izaguirre
Manuel del Socorro Rodríguez
Nacidos en otros países con labor descollante en Cuba:
Alfredo Miguel Aguayo
Camila Henríquez Ureña
Enrique Moret Astruells
Francisco Piñeyro
Francisco Prats Puig
Herminio Almendros Ibáñez
Huber de Blanck
José Ardéval
Juan de Mata Tejada y de Tapia
Juan Cristóbal Gundalanch
Miss Mary O'Donell
Pedro Henríquez Ureña
Wilhelm H. Hoffman Zahreos
Primeros maestros y educadores de Cuba:
Achilles Holden
Franciscano fray Johan de Tesin
Miguel Velázquez
Sancho de Céspedes
Personalidades destacadas en otras áreas que se desempeñaron como maestros o profesores:
Amelia Peláez del Casal
Carlos Manuel de Céspedes y Loynaz
Cirilo Villaverde
Eduardo Abela
Dr. Enrique José Varona y Pera
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Frank País García
Jorge Lefebre
José Julián Martí y Pérez
Juan Clemente Zenea
Obispo fray Juan de las Cabezas Altamirano
Ramón de Palma
René Portocarrero
Tomás Estrada Palma
Vicentina de la Torre Recio
Víctor Manuel
Personalidades muy sobresalientes en otras esferas con contribuciones a la educación:
Antonio Maceo Grajales
Camilo Cienfuegos Gorriarán
Carlos Manuel de Céspedes y Loynaz
Dr. Enrique José Varona y Pera
Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna
Dr. Fidel Castro Ruz
Francisco de Arango y Parreño
Ignacio Agramonte y Loinaz
José Julián Martí y Pérez
José Raúl Capablanca y Graupera
Tomás Estrada Palma
Otras personalidades relevantes que influyeron en la educación:
Alejandro Ramírez
Brigadier General A. N. Chaffee
Armando Hart Dávalos
Diego de Barrera
"Obispo santo" Diego Evelino de Compostela
Emilio Bacardí Moreau
Fernando Vecino Alegret
General John R. Brooke
Joaquín Bernardo de Campuzano
José Bofill y Callol
Gobernador y capitán general José Cienfuegos
José Ramón Fernández
Gobernador, capitán general y Marqués de La Habana Juan Gutiérrez de la Concha
Brigadier Leonard Wood
Prior agustino fray Luis de Barahona
Obispo criollo Dr. Luis Peñalver
Dr. Zoilo Marinello Vidaurreta
Otros educadores:
Aguedo Morales Reina
Alberto Fernández Montes de Oca
Alvaro Reynoso
Ana del Toro
Ana Virgen Robles Rouseaux
Angel Borroto Janique
Angel García Mendoza
Anselmo Suárez y Romero
Antonio Iñiguez Pinzón
Arquímides Noez Jorrín
Arturo Pelayo Pérez Echemendía
Bárbaro Rodríguez Hernández
Conrado Benítez García
Delfín Sen Cedré
Desiderio Herrera y Cabrera
Domingo Rodríguez Alvarez
Eliecer Acosta Rodríguez
Emilia Martínez Fortún de Berlinger Dod (Mimí Fortún)
Enma Rosa Chuy Arnau
Enrique Marañón Calderín
Enrique Piñeyro y Barri
Enriqueta Stuart Arce
Eugenio de la Plaza
Eusebio Guiteras y Font
Federico Martínez Matos
Francisco Concepción Castillo
Francisco de Paula Machado y Alfonso
Francisco Ibarra Martínez
Francisco Poveda
Gaspar Agüero
Gaspar Villate y Montes
Isaías Sánchez
Joaquín María Manutier
José Antonio Portuondo
José Chiappi
José Hurtado de Mendoza y Saen Redondo
José María Calvo
José "Pepito" Tey Saint - Bancard
José Rolando Pérez Suárez
José Santoya Jiménez
Juan Bernardo O'Gavan y Guerra
Juan Faure Ruiz
Juan González Elías
Julio San Martín Carriere
Leonardo Griñán Peralta
Lorenzo Menéndez
Luis Victoriano Betancourt
Manuel Ascunce Domenech
Capitán Manuel Bergues Pruna
Manuel García Falcón
Dra. María Luisa Dolz y Arango
Mariano Moya
Max Henríquez Ureña
Mirta Aguirre Carrera
Narciso Piñeyro
Nelson Carbonell
Olga Alonso González
Oscar Ortiz Domínguez
Pedro Luis Martínez
Fray Pedro Mexía de Trillo
Pedro Pablo Rivero Cué
Rafael García Bárcenas
Rafael Inciarte Ruiz
Ramón Rubiera
Raúl Gómez García
Regino Boti
Ricardo Repilado
Roberto Diago
Roberto Friol
Rodolfo Hernández Giro
Rolando Peña Delgado
Rosa María Angulo Díaz-Canel
Salvador García Agüero
Dr. Salvador Masip Valdés
Sergio Aguirre del Cristo
Valerio Rodríguez
Vicente Vázquez Queipo
Vicentina Antuña.
Puedes ampliar sobre estas personalidades en:
Cuba Efemérides de la Educación
Accede a otros enlaces de interés:
Algunos trascendieron como fundadores de colegios, otros como directores, varios por su obra pedagógica, unos cuantos porque fueron los maestros de mayor influencia en otras personalidades de relieve, hay quienes descollaron en otras áreas y también ejercieron como maestros o profesores en alguna etapa de su vida o paralelamente, unos sobresalieron a nivel local, nacional o internacional... Pueden ser disímiles las aristas a considerar al tratar de exponer los educadores que se han destacado.
En este espacio iremos mencionando, adicionando y resaltando a cada vez más de estos seres que nuestro pueblo no desea queden en el olvido, sino rendirles eterno tributo.
Algunos de los más destacados:
Dr. Enrique José Varona y Pera
Padre Félix Varela y Morales
Presbítero José Agustín Caballero y Rodríguez
José de la Luz y Caballero
José Julián Martí y Pérez
Juan Bautista Sagarra Blez
Rafael María Mendive y Daumy
Profesores de Mérito:
Adolfina Cossío Esturo
Argeliers León Pérez
Camila Henríquez Ureña
Dr. Carlos Manuel Valdés Gárciga
Dr. Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Dra. Dulce María Escalona Almeida
Enrique Moret Astruells
Isac Nicola Romero
Ismael Clark Mascaró
José Luciano Franco Ferrán
Dra. Juana Lidia Orille Azcuy
Dr. Juan Marinello Vidaurreta
Raúl Roa García
Roberto Soto del Rey
Sergio García Marruz
Otros profesores universitarios:
Antonio de Gordon y Acosta
Arístides Agramonte Simoni
Arturo Curbelo Hernández
Cirilo A. Yarini y Ponce de León
Dr. Domingo Fernández Cubas
Domingo Rosain Castillo
Emilio Martínez Martínez
Dr. Enrique José Varona y Pera
Dr. Enrique Núñez y Palomino
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Esteban Salas Montes de Oca
Felipe Martínez Arango
Padre Félix Varela y Morales
Francisco González del Alamo y Martínez de Figueroa
Francisco Piñeyro
Francisco Prats Puig
Gabriel Casuso Roque
Dr. Héctor Ferrán Toirac
Herminio Almendros Ibáñez
Joaquín Albarrán Domínguez
José Manuel Mestre
Jorge Federico Horstman Cantos
José A. Malberty Delgado
José Antonio Saco y López - Cisneros
José Antonio Valdés Anciano
José Manuel Martínez Caña
Juan de Mata Tejada y de Tapia
Joaquín F. de Allende y Monjioti
Padre dominico Juan Justo Vélez
Luis María Cowley y Valdés - Machado
Manuel Francisco Gran Gilledo
Manuel Valdés Rodríguez
Miguel Melero Rodríguez
Rafael Cowley Otero
Rafael Cowley y Valdés Machado
Ramón de Armas
Ramón de la Sagra
Dr. Ramón Zambrana Valdés
Roberto Guerra Valdés
Roberto Soto del Rey
Salvador García Agüero
Sarah Esperanza Ysalgué Ysalgué
Tomás V. Coronado Interián
Varán Von Smith
Vicente Antonio de Castro Bermúdez
Fundadores:
(de escuelas, cátedras...)
Ana Josefa Fernández y Velasco
Dr. Angel Arturo Aballí Arellana
Antonio Luis Moreno y Cabrera
Antonio Maceo Grajales
Antonio Medina y Céspedes
Antonio Serret Danger
Carlos de la Torre y Huerta
Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Cirilo A. Yarini y Ponce de León
Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo")
"Obispo santo" Diego Evelino de Compostela
Dr. Domingo Rosain
Dulce María Serret Danger
Fraile dominico Diego de Carvajal
Eduardo Abela
Emilio Agramonte
Emilio Blanchet
Emilio Martínez Martínez
Enrique José Varona y Pera
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Eusebio Guiteras y Font
Felipe Poey y Aloy
Félix Tejada Revilla
Fernando González del Valle y Canizo
Francisco Aguado y Rico
Francisco Alonso Fernández
Capitán Francisco de Paradas
Dr. Francisco Etchegoyen Montané
Francisco González del Alamo y Martínez de Figueroa
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Francisco Piñeyro
Gerardo Rojas Valdés
Presbítero Gregorio Díaz Angel
Héctor Fabra Arias
Húber de Blanck
Ignacio Agramonte y Loinaz
Joaquín Bernardo de Campuzano
Jorge Arche Silva
José de la Luz y Caballero
José Francisco Wegener González
José Miguel Macías
José Ramón Villalón y Ascencio
Juan Bautista Sagarra Blez
Juan Bautista Vermay de Beaunne
Juan Bruno Zayas Jiménez
Obispo fray Juan de las Cabezas Altamirano
Obispo Juan de Wite (Ubite, Witte o White)
Juan Ignacio Rendón
Juan Justo Vélez de Elórriaga
Julio Antonio Mella Mac Partland
Laureano (Lauro) Fuentes Matons
Leopoldo Romañach y Guillén
Luis Alejandro Baralt Peoli
Luis Fontayne Culemburg
Luis María Buch Rodríguez
Manuel de Jesús Ruiz Rojas
Presbítero Manuel Gómez Marañón
Manuel Valdés Rodríguez
María Teresa Freyre de Andrade
Mario Rodríguez Alemán
Miss Mary O'Donell
Max Figueroa Araújo
Nicolasa Pedraza y Bonachea
Nicolás Calvo y O'Farril
Rafael María Mendive y Daumy
Rafael Morales y González (Moralitos)
Ramiro Guerra Sánchez
Presbítero Ramón Otero
Ramón Rosáenz y Díaz
Roberto Soto del Rey
Rosa María Angulo Díaz-Canell
Rosa Pastora Leclerc Gutiérrez
Teodoro Baurigaud
Fray Tomás de Linares
Capitán W. S. Scott
Directores, Rectores, Decanos...
Agustín Gómez de Ochagavira
Alexis Everett Frye
Ana Betancourt Agramonte
Antonio Bachiller y Morales
Antonio Guiteras y Font
Antonio Rodríguez Morey
Antonio Sánchez Araujo
Antonio Zambrana
Comandante Armando G. Menocal y Menocal
Arturo Montori y Céspedes
Benito Tolín
Dr. Carlos de la Torre y Huerta
Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez
Celestina Quintero Aguila
Claudio Fulgencio Dumás y Franco
Dr. Clemente Inclán y Costa
Dulce María Escalona Almeida
Dulce María Serret Danger
Enrique García Cabrera
Comandante Esteban Borrero Echevarría
Esteban Valderrama Peña
Eusebio Guiteras y Font
Felipe Martínez Arango
Felipe Poey y Aloy
Félix Tejada Revilla
Fernando Portuondo del Prado
Francisco Camilo Cuyás
Francisco Cisneros Guerrero
Francisco de Arango y Parreño
Francisco Domínguez Roldán
Dr. Francisco Etchegoyen Montané
Francisco Ibarra Martínez
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Francisco Masó Vázquez
Gabriel Casuso Roque
Dr. Gerardo Fernández Abréu
Guillermo Colson
Jorge Arche Silva
José Antonio Echeverría Ferrugola
José Antonio Portuondo
José Antonio Presno Bastiony
José Antonio Saco y López-Cisneros
José Ardéval
José Cadenas y Aguilera
José de la Luz y Caballero
José del Monte y Garay
José Joaquín Tejada Revilla
José Manuel Mestre
José Miguel Macías
José Silverio Jorrín Bramocio de Hano
Fray Juan Bautista del Rosario Sotolongo
Juan Bautista Vermay de Beaunne
Fray Juan Chacón
Juan Emilio Hernández Giro
Juan Ignacio Rendón
Dr. Juan Marinello Vidaurreta
Dr. Juan Perpiñán
Julio Antonio Mella Mac Parland
Leocadia Araújo Pérez (Cayita)
Leopoldo Romañach y Guillén
Luis Mendoza y Sandrino
Manuel A. Aguiar
Manuel Angulo Vich
Manuel García Falcón
Presbítero Manuel Gómez Marañón
Manuel Sanguily y Sarrite
Manuel Valdés Rodríguez
Manuel V. Bango León
Manuel Vega López
María Teresa Freyre de Andrade
Mario Díaz
Mario Emilio Dihigo Llanos
Mario Rodríguez Alemán
Teniente Matthew E. Hanna
Max Figueroa Araújo
Mercedes Pérez
Miguel Angel Cano Domínguez
Miguel Melero Rodríguez
Pedro Marino Ruiz Rojas ("el Gran Marino")
Rafael María Mendive y Daumy
Rafael Sixto Casado
Ramiro Guerra Sánchez
Ramón Rosáenz y Díaz
Raúl Ferrer
Rosa Pastora Leclerc Gutiérrez
Salvador García Agüero
Tomás Agustín Cervantes
Tomás Oñate
Doctores Honoris Causa:
Alejo Carpentier
Argeliers León Pérez
Blas Roca Calderío
Dr. Carlos de la Torre y Huerta
Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna
Don Fernando Ortiz
Dr. Fidel Castro Ruz
Marcelo Pogolotti George
Mariano Rodríguez Alvarez
Nicolás Guillén
Ramiro Guerra Sánchez
Raúl Martínez González
Cubanos cuyo mayor mérito estuvo en la valiosa huella educacional dejada en algún otro país:
Ana Betancourt Agramonte
Desiderio Fajardo Ortiz ("El Cautivo").
Joaquín Albarrán Domínguez
José Joaquín Palma
José María Izaguirre
Manuel del Socorro Rodríguez
Nacidos en otros países con labor descollante en Cuba:
Alfredo Miguel Aguayo
Camila Henríquez Ureña
Enrique Moret Astruells
Francisco Piñeyro
Francisco Prats Puig
Herminio Almendros Ibáñez
Huber de Blanck
José Ardéval
Juan de Mata Tejada y de Tapia
Juan Cristóbal Gundalanch
Miss Mary O'Donell
Pedro Henríquez Ureña
Wilhelm H. Hoffman Zahreos
Primeros maestros y educadores de Cuba:
Achilles Holden
Franciscano fray Johan de Tesin
Miguel Velázquez
Sancho de Céspedes
Personalidades destacadas en otras áreas que se desempeñaron como maestros o profesores:
Amelia Peláez del Casal
Carlos Manuel de Céspedes y Loynaz
Cirilo Villaverde
Eduardo Abela
Dr. Enrique José Varona y Pera
Francisco Javier Zerquera y Sandoval
Frank País García
Jorge Lefebre
José Julián Martí y Pérez
Juan Clemente Zenea
Obispo fray Juan de las Cabezas Altamirano
Ramón de Palma
René Portocarrero
Tomás Estrada Palma
Vicentina de la Torre Recio
Víctor Manuel
Personalidades muy sobresalientes en otras esferas con contribuciones a la educación:
Antonio Maceo Grajales
Camilo Cienfuegos Gorriarán
Carlos Manuel de Céspedes y Loynaz
Dr. Enrique José Varona y Pera
Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna
Dr. Fidel Castro Ruz
Francisco de Arango y Parreño
Ignacio Agramonte y Loinaz
José Julián Martí y Pérez
José Raúl Capablanca y Graupera
Tomás Estrada Palma
Otras personalidades relevantes que influyeron en la educación:
Alejandro Ramírez
Brigadier General A. N. Chaffee
Armando Hart Dávalos
Diego de Barrera
"Obispo santo" Diego Evelino de Compostela
Emilio Bacardí Moreau
Fernando Vecino Alegret
General John R. Brooke
Joaquín Bernardo de Campuzano
José Bofill y Callol
Gobernador y capitán general José Cienfuegos
José Ramón Fernández
Gobernador, capitán general y Marqués de La Habana Juan Gutiérrez de la Concha
Brigadier Leonard Wood
Prior agustino fray Luis de Barahona
Obispo criollo Dr. Luis Peñalver
Dr. Zoilo Marinello Vidaurreta
Otros educadores:
Aguedo Morales Reina
Alberto Fernández Montes de Oca
Alvaro Reynoso
Ana del Toro
Ana Virgen Robles Rouseaux
Angel Borroto Janique
Angel García Mendoza
Anselmo Suárez y Romero
Antonio Iñiguez Pinzón
Arquímides Noez Jorrín
Arturo Pelayo Pérez Echemendía
Bárbaro Rodríguez Hernández
Conrado Benítez García
Delfín Sen Cedré
Desiderio Herrera y Cabrera
Domingo Rodríguez Alvarez
Eliecer Acosta Rodríguez
Emilia Martínez Fortún de Berlinger Dod (Mimí Fortún)
Enma Rosa Chuy Arnau
Enrique Marañón Calderín
Enrique Piñeyro y Barri
Enriqueta Stuart Arce
Eugenio de la Plaza
Eusebio Guiteras y Font
Federico Martínez Matos
Francisco Concepción Castillo
Francisco de Paula Machado y Alfonso
Francisco Ibarra Martínez
Francisco Poveda
Gaspar Agüero
Gaspar Villate y Montes
Isaías Sánchez
Joaquín María Manutier
José Antonio Portuondo
José Chiappi
José Hurtado de Mendoza y Saen Redondo
José María Calvo
José "Pepito" Tey Saint - Bancard
José Rolando Pérez Suárez
José Santoya Jiménez
Juan Bernardo O'Gavan y Guerra
Juan Faure Ruiz
Juan González Elías
Julio San Martín Carriere
Leonardo Griñán Peralta
Lorenzo Menéndez
Luis Victoriano Betancourt
Manuel Ascunce Domenech
Capitán Manuel Bergues Pruna
Manuel García Falcón
Dra. María Luisa Dolz y Arango
Mariano Moya
Max Henríquez Ureña
Mirta Aguirre Carrera
Narciso Piñeyro
Nelson Carbonell
Olga Alonso González
Oscar Ortiz Domínguez
Pedro Luis Martínez
Fray Pedro Mexía de Trillo
Pedro Pablo Rivero Cué
Rafael García Bárcenas
Rafael Inciarte Ruiz
Ramón Rubiera
Raúl Gómez García
Regino Boti
Ricardo Repilado
Roberto Diago
Roberto Friol
Rodolfo Hernández Giro
Rolando Peña Delgado
Rosa María Angulo Díaz-Canel
Salvador García Agüero
Dr. Salvador Masip Valdés
Sergio Aguirre del Cristo
Valerio Rodríguez
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lunes, 30 de junio de 2008
Miguel Angel Cano Domínguez (1882-1959; maestro, historiador y escritor)
Este importante educador santiaguero es ilustrativo de la necesidad de hurgar en nuestras raíces educativas para fortalecer la profesión pedagógica y con ello nuestra cultura e identidad nacionales. Es que fue mucho lo que hizo el maestro Cano Domínguez por la educación y por el mejoramiento humano. Constituyó un vivo ejemplo de la calidad educativa y de los valores que los buenos educadores fomentaban desde su propia cultura y su actuar. Sin embargo, aun este notable educador es un desconocido entre los profesionales que nos desempeñamos en el sector de la formación de las nuevas generaciones y mucho más en la población en general.
No debemos olvidar que rescatar la historia y con ella la historia de la educación, especialmente la relacionada con las ideas pedagógicas, es una necesidad reconocida para los educadores cubanos que desean alcanzar una elevada cultura general y pedagógica, y conservar las tradiciones históricas culturales del pasado, lo que contribuirá a enriquecer la pedagogía. No puede olvidarse la dimensión histórica de las teorías pedagógicas actuales y la necesidad de conocer los referentes pedagógicos anteriores para valorar mejor los paradigmas de nuestros días, en aras de proyectar el futuro.
Maestro autodidacto primero y académico después, fue un infatigable estudioso de las ciencias y la cultura en general. Nació en Santiago de Cuba el 29 de septiembre de 1881 y fue bautizado en la Iglesia de Dolores el 15 de octubre de ese año. Hijo de Antonio Cano y Teresa Domínguez.
Durante la intervención militar norteamericana estudió en El Cautivo, centro de instrucción fundado por el poeta Desiderio Fajardo Ortiz (de ahí su mote de presentación pública: “El Cautivo”), donde se preparaban los estudiantes para el magisterio. Fue una influencia seguramente decisiva en Miguel A. Cano en relación con su vocación educativa, teniendo en cuenta la labor formativa del paralítico maestro santiaguero que, sentado en su silla de ruedas, supo crecerse para servir a la patria sembrando conciencia y cultura en gran cantidad de jóvenes de su tiempo, quienes al igual que Cano, luego ejercieron como educadores.
Cano se encaminó hacia los estudios del magisterio, doctorándose en Pedagogía en la Universidad de La Habana. Al regresar a Santiago de Cuba con el título de Doctor en Pedagogía inició una larga senda educativa, en la que se destacó como director e inspector escolar.
Su obra pedagógica fue extensa y fecunda. Entre sus libros está El Lector Nacional, Historia elemental de Cuba, Nociones de Historia de Cuba y Cuestiones de Pedagogía. Escribió metodologías de enseñanza de varias materias. Escribió artículos sobre educación y formación de maestros, sobre educación familiar y la educación de los niños, en los periódicos y en la Revista Pedagógica; redactó numerosas circulares y consejos a los maestros. Su labor como inspector se caracterizó por la orientación, la persuasión y el ejemplo.
Ejerció la crítica pedagógica con tino y muchos argumentos, con respeto y a la vez con autoridad. En este sentido se significa la crítica a la República escolar, iniciativa que desarrollaron muchos maestros a favor de la formación cívica de los niños. Sin embargo, Cano consideraba que la educación cívica no se adquiere con realizar ciertas prácticas con habilidades políticas.
Esta crítica a los problemas educativos y a la concepción de la educación de su tiempo, le granjearon un sólido respeto profesional. Es que no fueron críticas aisladas sino fruto de profundas reflexiones, sustentadas en su preocupación por el destino de su país, por su sentido patriótico y su compromiso con las nuevas generaciones.
Hay un texto que simboliza todo lo anteriormente expresado: La Reforma de nuestro Sistema Escolar. Es un texto aun por estudiar, que sin embargo tiene una solidez notable, considerando que incluso lo escribe desde Santiago de Cuba, con las limitaciones que imponen las distancias y los recursos para acometer una obra de tal magnitud y compromiso profesional con sus resultados. En este libro, Cano confiesa que “se necesita que la juventud tenga más medios de vida, se necesita preparar a la juventud de modo más eficiente, para que Cuba pueda luchar en ventajosas condiciones, con la competencia extranjera.”
Y más adelante precisa que (Cuba) “Necesita reformar su sistema escolar para que se deriven de las escuelas, resultados mejores que los que ahora se obtienen para la Patria, para que se consolide la República.”
Y nos lega un pensamiento que nos debe llenar de orgullo. Así dijo Cano: “Tenemos fe absoluta y definitiva en la obra de la escuela y en el triunfo de esa labor. La escuela es la institución que más ha hecho en beneficio del mundo; el problema de la escuela es el de mayor significación que tienen ante sí los gobernantes de todos los países.”
Sin dudas es un continuador de las ideas de los grandes educadores que le antecedieron como Varela, Luz y Caballero, Martí, Varona, Sagarra, todos los cuales confiaron en la educación como recurso del que se disponía para hacer un mundo mejor.
En un momento en que explica las razones de su libro Reforma…Cano se pregunta: “¿Los Cursos de Estudios son buenos o malos?” Y seguidamente él mismo se responde: “Contestamos sin vacilar que son buenos, pero no tan buenos que no necesiten reformas…Sólo nos guía un sincero deseo de mejorar aunque sea en detalles…”
Este libro es una interesante propuesta para todos aquellos que se dedican a la elevación de la calidad educativa del país, por el carácter integrador de sus análisis y la manera abarcadora como aborda las diferentes aristas y áreas de la educación cubana de su tiempo. Ejemplo de ello lo tenemos en la cantidad de niveles de enseñanza a los cuales le plantea una crítica, pero es significativo señalar que a cada reproche le plantea su propuesta de solución.
A los Cursos Generales de Estudio le señala algunas cosas que nos sirven para caracterizar a la escuela de la República. Algunas de las críticas son las siguientes:
· Mucha extensión de los Cursos de Estudios, especialmente en los primeros grados.
· La falta de regularidad en la asistencia de los niños.
· La diseminación de nuestra población rural y la falta de vías de comunicación.
· Influencia de la poética en la administración de la escuela.
· Presencia de niños de 10 y 11 años en primer grado.
· No se propicia la asistencia de los escolares rurales por la organización y tiempo de clases.
· Deficiente labor técnica de los inspectores que atienden los aspectos externos de la escuela (registros, archivos, disposición del mobiliario, etc.)
· La falta de estímulos de los maestros.
· El mucho papeleo, trabajo de oficina que tienen los inspectores y superintendentes.
Como puede verse en la enumeración anterior, es sin dudas una mordaz crítica que deja perplejo a cualquier lector. Para entender su autoridad en tales criterios solo hacemos notar que se desempeñaba como Superintendente General de Escuelas en Oriente, facultad que le daba la posibilidad de visitar muchas escuelas, dialogar con infinidad de maestros, observar el comportamiento de los niños, saber de las demandas de los educadores, reconocer las limitaciones materiales y sopesar los esfuerzos del Gobierno de turno con los resultados educativos que se alcanzaban.
Un elemento más, Miguel A. Cano era un lector voraz y era poseedor de una vasta cultura, conocía del pensamiento de los educadores cubanos del siglo XIX y en su tiempo mantenía relaciones profesionales con los mejores educadores de todo el país, situación comunicativa que le favorecía en conocimientos, informaciones, puntos de vista, proyecciones políticas y de la educación. Y todo ello lo puso al servicio de la educación cubana, que es el mayor valor que tiene su pensamiento y su actuar profesional.
En otra parte de su texto Reforma… Cano profundiza en los elementos metodológicos del tratamiento del lenguaje, de la lectura, de la enseñanza de la Historia y la Geografía; y para no perder las perspectivas transformadoras, explica sus alternativas. Por ejemplo, cuando critica la enseñanza de la Historia plantea “si yo fuera a redactar un curso de historia lo organizaría de la forma siguiente:
1. Historia local en tercer grado
2. Biografías en cuarto grado
3. Historia de Cuba (con gráficas y láminas) en quinto grado.
4. Relaciones de causalidad de los hechos en sexto grado y así en otros grados elevando la complejidad de los contenidos.
Puede que los estudiosos de esta materia escolar y su enseñanza no tengan a bien esta propuesta, pero sin recelo, es de considerar, por su valentía y ser consecuencia de la práctica y observación crítica de la realidad de su tiempo.
Una recomendación que le hace Cano a los que escriben temas históricos para niños, que aunque fue para los maestros de su tiempo, hoy tienen notable actualidad. Así dijo: “El que redacta una historia para niños está obligado a decir la verdad, aunque no la diga toda, pero a lo que sí está obligado es a no envenenar el alma de los niños.”
Al hablar de la calidad de los procesos formativos, Cano precisa que la buena educación no lo da la “cantidad de materia, sino la calidad de la enseñanza, y esto es, principalmente una cuestión de método”. Esta preocupación la expuso en el texto anterior Cuestiones Pedagógicas.
Este componente didáctico es muy apreciado por Cano y a él le dedicó muchas reflexiones que valen la pena estudiar como expresión de la cultura histórico pedagógica local y para ampliar nuestras posibilidades de utilización del mismo en la práctica escolar. De ahí extraemos el siguiente planeamiento que parte de la idea de que ningún método es universal, que sirva para todo propósito, sino que su selección depende del contexto y sobre todo de los objetivos que se persiguen en el proceso formativo.
Veamos qué claridad en su planteamiento: “Ocurre que el método recomendado como el más provechoso en la enseñanza de una materia, no es el más conveniente para otra asignatura; por ejemplo, el método analítico sintético en la enseñanza de la geografía en los primeros grados es más acertado, pero este mismo método en la enseñanza de la lectura resulta inconveniente y su empleo se considera propio de un maestro rutinario.”
Por otra parte, al penetrar en la dinámica de la narración, método muy utilizado en la escuela primaria, Cano señala que “…Una narración o descripción no es atrayente, no es interesante si no tiene algo de arte, compatible con el adelanto del lector… creemos que lo ameno y lo interesante que se procura sea un trabajo didáctico, no es un fin, sino un medio.” Es una recomendación que hoy debieran saber nuestros maestros no solo de las primeras edades.
La Escuela Normal no escapa a su visión transformadora. El considera, mostrando la crítica más constructiva y reconocedora de los valores de lo que se hace, que la Escuela Normal de Oriente “Es un prestigio nuestro, nos hallamos sumamente complacidos con la labor que han venido realizando, y sabemos que no obstante esa deficiencia que hemos señalado (trabajo metodológico…) desde que Santiago de Cuba existe, no ha habido en esta ciudad, y menos en las otras poblaciones de la provincia de Oriente, un centro escolar que de modo tan eficiente prepara a nuestro jóvenes para el ejercicio de la profesión de maestro.”
Con estas palabras de elogio es difícil imaginar que sostenía una crítica a sus procesos formativos. Pero como advertía en la presentación del texto, siempre se puede mejorar, porque sin dudas no hay obra perfecta, aunque a ella siempre hay que aspirar, como estímulo para hacer mejor obra.
Por eso señala con precisión: “la organización de la Escuela Normal debe modificar los estudios generales y no la formación vocacional.” Y sigue señalando que “se descuida el estudio de las materias instrumentales de la profesión. Todo esfuerzo que se infunde se hace débil y esta ampliación de materia que hay en la escuela Normal, perjudica a la mejor preparación profesional de los futuros maestros.”
Son muchos los ejemplos y reflexiones que se pueden expresar del maestro Miguel A. Cano. Mucho merece en cuanto a estudio porque es una de las figuras paradigmáticas de la educación santiaguera y cubana. La obra educativa de Cano Domínguez brinda al maestro un abanico de posibilidades que puede explotar para enseñar la Historia de Cuba, ya que aquí no solo puede encontrar fuente de conocimiento, sino una carga emocional y afectiva muy fuerte que él imprimió a las temáticas que abordó y que compartió con los maestros.
Una imagen precisa del impacto de Cano en su tiempo y que nos queda como referente para asumirlo como paradigma educativo santiaguero, es la que nos lo presenta en la reseña publicada sobre al acto de homenaje al centenario de Heredia, cuando dice: (Cano)”…meritísimo, con un discurso adecuado a la solemnidad escolar, literaria y patriótica que se celebra, lleno de bellos conceptos, interesante e instructivo, explicando ingeniosa y acertadamente el simbolismo de los colores y elementos de la bandera y del escudo de la Patria con que soñara Heredia, y dando a los escolares saludables consejos de carácter moral y patriótico, para honrarla siempre y hacerse dignos de ello.”
Él, como tantos buenos educadores, representa una autoafirmación de la identidad cultural, de fortalecimiento del patriotismo, del ideal nacional unido al local. Esto se evidencia en cómo refuerza en su labor los lugares donde cayeron los patriotas de la localidad, en la fidelidad y compromiso moral ante los problemas de la nación y sus destinos, denunciándolos en todas las tribunas donde tuvo oportunidad de hacerlo. Se refiere entre los valores morales al cumplimiento del deber social, el amor, la bondad, la valentía y la combatividad. Ellos deben estar presentes en el mensaje diario del maestro, y supo ser portador de tales valores.
Falleció en La Habana en 1959. Sin embargo, por su lugar en nuestra historia educacional y patriótica, aun merece mejores espacios en nuestra cultura histórico – pedagógica. Cuando una escuela primaria recibió su nombre para representarlo, Cano tuvo un aliento en su descanso definitivo; ahora que el Centro de Estudios de la Calidad Educacional lo selecciona como su imagen, él seguramente nos sonríe satisfecho. Y cuando las nuevas generaciones de maestros lo conozcan y lo dignifiquen cada día con su estudio y labor profesional, él podrá descansar eternamente bien retribuido, porque sentirá que ha quedado realmente entre nosotros.
No debemos olvidar que rescatar la historia y con ella la historia de la educación, especialmente la relacionada con las ideas pedagógicas, es una necesidad reconocida para los educadores cubanos que desean alcanzar una elevada cultura general y pedagógica, y conservar las tradiciones históricas culturales del pasado, lo que contribuirá a enriquecer la pedagogía. No puede olvidarse la dimensión histórica de las teorías pedagógicas actuales y la necesidad de conocer los referentes pedagógicos anteriores para valorar mejor los paradigmas de nuestros días, en aras de proyectar el futuro.
Maestro autodidacto primero y académico después, fue un infatigable estudioso de las ciencias y la cultura en general. Nació en Santiago de Cuba el 29 de septiembre de 1881 y fue bautizado en la Iglesia de Dolores el 15 de octubre de ese año. Hijo de Antonio Cano y Teresa Domínguez.
Durante la intervención militar norteamericana estudió en El Cautivo, centro de instrucción fundado por el poeta Desiderio Fajardo Ortiz (de ahí su mote de presentación pública: “El Cautivo”), donde se preparaban los estudiantes para el magisterio. Fue una influencia seguramente decisiva en Miguel A. Cano en relación con su vocación educativa, teniendo en cuenta la labor formativa del paralítico maestro santiaguero que, sentado en su silla de ruedas, supo crecerse para servir a la patria sembrando conciencia y cultura en gran cantidad de jóvenes de su tiempo, quienes al igual que Cano, luego ejercieron como educadores.
Cano se encaminó hacia los estudios del magisterio, doctorándose en Pedagogía en la Universidad de La Habana. Al regresar a Santiago de Cuba con el título de Doctor en Pedagogía inició una larga senda educativa, en la que se destacó como director e inspector escolar.
Su obra pedagógica fue extensa y fecunda. Entre sus libros está El Lector Nacional, Historia elemental de Cuba, Nociones de Historia de Cuba y Cuestiones de Pedagogía. Escribió metodologías de enseñanza de varias materias. Escribió artículos sobre educación y formación de maestros, sobre educación familiar y la educación de los niños, en los periódicos y en la Revista Pedagógica; redactó numerosas circulares y consejos a los maestros. Su labor como inspector se caracterizó por la orientación, la persuasión y el ejemplo.
Ejerció la crítica pedagógica con tino y muchos argumentos, con respeto y a la vez con autoridad. En este sentido se significa la crítica a la República escolar, iniciativa que desarrollaron muchos maestros a favor de la formación cívica de los niños. Sin embargo, Cano consideraba que la educación cívica no se adquiere con realizar ciertas prácticas con habilidades políticas.
Esta crítica a los problemas educativos y a la concepción de la educación de su tiempo, le granjearon un sólido respeto profesional. Es que no fueron críticas aisladas sino fruto de profundas reflexiones, sustentadas en su preocupación por el destino de su país, por su sentido patriótico y su compromiso con las nuevas generaciones.
Hay un texto que simboliza todo lo anteriormente expresado: La Reforma de nuestro Sistema Escolar. Es un texto aun por estudiar, que sin embargo tiene una solidez notable, considerando que incluso lo escribe desde Santiago de Cuba, con las limitaciones que imponen las distancias y los recursos para acometer una obra de tal magnitud y compromiso profesional con sus resultados. En este libro, Cano confiesa que “se necesita que la juventud tenga más medios de vida, se necesita preparar a la juventud de modo más eficiente, para que Cuba pueda luchar en ventajosas condiciones, con la competencia extranjera.”
Y más adelante precisa que (Cuba) “Necesita reformar su sistema escolar para que se deriven de las escuelas, resultados mejores que los que ahora se obtienen para la Patria, para que se consolide la República.”
Y nos lega un pensamiento que nos debe llenar de orgullo. Así dijo Cano: “Tenemos fe absoluta y definitiva en la obra de la escuela y en el triunfo de esa labor. La escuela es la institución que más ha hecho en beneficio del mundo; el problema de la escuela es el de mayor significación que tienen ante sí los gobernantes de todos los países.”
Sin dudas es un continuador de las ideas de los grandes educadores que le antecedieron como Varela, Luz y Caballero, Martí, Varona, Sagarra, todos los cuales confiaron en la educación como recurso del que se disponía para hacer un mundo mejor.
En un momento en que explica las razones de su libro Reforma…Cano se pregunta: “¿Los Cursos de Estudios son buenos o malos?” Y seguidamente él mismo se responde: “Contestamos sin vacilar que son buenos, pero no tan buenos que no necesiten reformas…Sólo nos guía un sincero deseo de mejorar aunque sea en detalles…”
Este libro es una interesante propuesta para todos aquellos que se dedican a la elevación de la calidad educativa del país, por el carácter integrador de sus análisis y la manera abarcadora como aborda las diferentes aristas y áreas de la educación cubana de su tiempo. Ejemplo de ello lo tenemos en la cantidad de niveles de enseñanza a los cuales le plantea una crítica, pero es significativo señalar que a cada reproche le plantea su propuesta de solución.
A los Cursos Generales de Estudio le señala algunas cosas que nos sirven para caracterizar a la escuela de la República. Algunas de las críticas son las siguientes:
· Mucha extensión de los Cursos de Estudios, especialmente en los primeros grados.
· La falta de regularidad en la asistencia de los niños.
· La diseminación de nuestra población rural y la falta de vías de comunicación.
· Influencia de la poética en la administración de la escuela.
· Presencia de niños de 10 y 11 años en primer grado.
· No se propicia la asistencia de los escolares rurales por la organización y tiempo de clases.
· Deficiente labor técnica de los inspectores que atienden los aspectos externos de la escuela (registros, archivos, disposición del mobiliario, etc.)
· La falta de estímulos de los maestros.
· El mucho papeleo, trabajo de oficina que tienen los inspectores y superintendentes.
Como puede verse en la enumeración anterior, es sin dudas una mordaz crítica que deja perplejo a cualquier lector. Para entender su autoridad en tales criterios solo hacemos notar que se desempeñaba como Superintendente General de Escuelas en Oriente, facultad que le daba la posibilidad de visitar muchas escuelas, dialogar con infinidad de maestros, observar el comportamiento de los niños, saber de las demandas de los educadores, reconocer las limitaciones materiales y sopesar los esfuerzos del Gobierno de turno con los resultados educativos que se alcanzaban.
Un elemento más, Miguel A. Cano era un lector voraz y era poseedor de una vasta cultura, conocía del pensamiento de los educadores cubanos del siglo XIX y en su tiempo mantenía relaciones profesionales con los mejores educadores de todo el país, situación comunicativa que le favorecía en conocimientos, informaciones, puntos de vista, proyecciones políticas y de la educación. Y todo ello lo puso al servicio de la educación cubana, que es el mayor valor que tiene su pensamiento y su actuar profesional.
En otra parte de su texto Reforma… Cano profundiza en los elementos metodológicos del tratamiento del lenguaje, de la lectura, de la enseñanza de la Historia y la Geografía; y para no perder las perspectivas transformadoras, explica sus alternativas. Por ejemplo, cuando critica la enseñanza de la Historia plantea “si yo fuera a redactar un curso de historia lo organizaría de la forma siguiente:
1. Historia local en tercer grado
2. Biografías en cuarto grado
3. Historia de Cuba (con gráficas y láminas) en quinto grado.
4. Relaciones de causalidad de los hechos en sexto grado y así en otros grados elevando la complejidad de los contenidos.
Puede que los estudiosos de esta materia escolar y su enseñanza no tengan a bien esta propuesta, pero sin recelo, es de considerar, por su valentía y ser consecuencia de la práctica y observación crítica de la realidad de su tiempo.
Una recomendación que le hace Cano a los que escriben temas históricos para niños, que aunque fue para los maestros de su tiempo, hoy tienen notable actualidad. Así dijo: “El que redacta una historia para niños está obligado a decir la verdad, aunque no la diga toda, pero a lo que sí está obligado es a no envenenar el alma de los niños.”
Al hablar de la calidad de los procesos formativos, Cano precisa que la buena educación no lo da la “cantidad de materia, sino la calidad de la enseñanza, y esto es, principalmente una cuestión de método”. Esta preocupación la expuso en el texto anterior Cuestiones Pedagógicas.
Este componente didáctico es muy apreciado por Cano y a él le dedicó muchas reflexiones que valen la pena estudiar como expresión de la cultura histórico pedagógica local y para ampliar nuestras posibilidades de utilización del mismo en la práctica escolar. De ahí extraemos el siguiente planeamiento que parte de la idea de que ningún método es universal, que sirva para todo propósito, sino que su selección depende del contexto y sobre todo de los objetivos que se persiguen en el proceso formativo.
Veamos qué claridad en su planteamiento: “Ocurre que el método recomendado como el más provechoso en la enseñanza de una materia, no es el más conveniente para otra asignatura; por ejemplo, el método analítico sintético en la enseñanza de la geografía en los primeros grados es más acertado, pero este mismo método en la enseñanza de la lectura resulta inconveniente y su empleo se considera propio de un maestro rutinario.”
Por otra parte, al penetrar en la dinámica de la narración, método muy utilizado en la escuela primaria, Cano señala que “…Una narración o descripción no es atrayente, no es interesante si no tiene algo de arte, compatible con el adelanto del lector… creemos que lo ameno y lo interesante que se procura sea un trabajo didáctico, no es un fin, sino un medio.” Es una recomendación que hoy debieran saber nuestros maestros no solo de las primeras edades.
La Escuela Normal no escapa a su visión transformadora. El considera, mostrando la crítica más constructiva y reconocedora de los valores de lo que se hace, que la Escuela Normal de Oriente “Es un prestigio nuestro, nos hallamos sumamente complacidos con la labor que han venido realizando, y sabemos que no obstante esa deficiencia que hemos señalado (trabajo metodológico…) desde que Santiago de Cuba existe, no ha habido en esta ciudad, y menos en las otras poblaciones de la provincia de Oriente, un centro escolar que de modo tan eficiente prepara a nuestro jóvenes para el ejercicio de la profesión de maestro.”
Con estas palabras de elogio es difícil imaginar que sostenía una crítica a sus procesos formativos. Pero como advertía en la presentación del texto, siempre se puede mejorar, porque sin dudas no hay obra perfecta, aunque a ella siempre hay que aspirar, como estímulo para hacer mejor obra.
Por eso señala con precisión: “la organización de la Escuela Normal debe modificar los estudios generales y no la formación vocacional.” Y sigue señalando que “se descuida el estudio de las materias instrumentales de la profesión. Todo esfuerzo que se infunde se hace débil y esta ampliación de materia que hay en la escuela Normal, perjudica a la mejor preparación profesional de los futuros maestros.”
Son muchos los ejemplos y reflexiones que se pueden expresar del maestro Miguel A. Cano. Mucho merece en cuanto a estudio porque es una de las figuras paradigmáticas de la educación santiaguera y cubana. La obra educativa de Cano Domínguez brinda al maestro un abanico de posibilidades que puede explotar para enseñar la Historia de Cuba, ya que aquí no solo puede encontrar fuente de conocimiento, sino una carga emocional y afectiva muy fuerte que él imprimió a las temáticas que abordó y que compartió con los maestros.
Una imagen precisa del impacto de Cano en su tiempo y que nos queda como referente para asumirlo como paradigma educativo santiaguero, es la que nos lo presenta en la reseña publicada sobre al acto de homenaje al centenario de Heredia, cuando dice: (Cano)”…meritísimo, con un discurso adecuado a la solemnidad escolar, literaria y patriótica que se celebra, lleno de bellos conceptos, interesante e instructivo, explicando ingeniosa y acertadamente el simbolismo de los colores y elementos de la bandera y del escudo de la Patria con que soñara Heredia, y dando a los escolares saludables consejos de carácter moral y patriótico, para honrarla siempre y hacerse dignos de ello.”
Él, como tantos buenos educadores, representa una autoafirmación de la identidad cultural, de fortalecimiento del patriotismo, del ideal nacional unido al local. Esto se evidencia en cómo refuerza en su labor los lugares donde cayeron los patriotas de la localidad, en la fidelidad y compromiso moral ante los problemas de la nación y sus destinos, denunciándolos en todas las tribunas donde tuvo oportunidad de hacerlo. Se refiere entre los valores morales al cumplimiento del deber social, el amor, la bondad, la valentía y la combatividad. Ellos deben estar presentes en el mensaje diario del maestro, y supo ser portador de tales valores.
Falleció en La Habana en 1959. Sin embargo, por su lugar en nuestra historia educacional y patriótica, aun merece mejores espacios en nuestra cultura histórico – pedagógica. Cuando una escuela primaria recibió su nombre para representarlo, Cano tuvo un aliento en su descanso definitivo; ahora que el Centro de Estudios de la Calidad Educacional lo selecciona como su imagen, él seguramente nos sonríe satisfecho. Y cuando las nuevas generaciones de maestros lo conozcan y lo dignifiquen cada día con su estudio y labor profesional, él podrá descansar eternamente bien retribuido, porque sentirá que ha quedado realmente entre nosotros.
Autor: Dr. C. Giovanni Luis Villalón García giovanniv@citmasc.ciges.inf.cu y gioaldani@cees.uo.edu.cu
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- Jorge E. Ojeda Matías
- Fundador, Propietario y Presidente de Ojeda Multiservices Corporation (OMC), Rector de la UVI, Master en Educación Avanzada y excatedrático de la Universidad Pedagógica de La Habana "Enrique José Varona". Licenciado en Educación (equivalencia de Bachelor in Sciences of Education in USA). Especialista en Pedagogía, Psicología, Creatividad, Dirección turística, Opinión Pública y Medios de Comunicación.
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